7.7.09

El feminismo auténtico

En alguna oportunidad Ud. ha hecho mención a un feminismo auténtico. ¿Qué quiere decir?
__________________________ responde el prelado

Juan Pablo II señalaba que el feminismo ha sido una realidad sustancialmente positiva. Es cierto que algunos excesos se han mostrado, a la postre, dañinos para la mujer. Pero podríamos decir que han sido los efectos secundarios. Lo importante es que se han conseguido muchas mejoras relativas a la condición de la mujer en el mundo.

Cuando he hablado de feminismo auténtico he querido referirme a todo aquello que supone servir a la causa de la mujer. Pienso que en el camino del feminismo se han atravesado otras reivindicaciones (la revolución sexual, el miedo demográfico) que han terminado por desviar el movimiento para la liberación de la mujer de sus verdaderos fines. Por eso, considero que el verdadero feminismo tiene todavía muchos objetivos que alcanzar. Son aún frecuentes las situaciones degradantes para la mujer, que han de ser modificadas: violencia —en el ámbito social y en el ámbito doméstico—, discriminación en el acceso a la educación y a la cultura, situaciones de dominación o falta de respeto. El núcleo del verdadero feminismo es, como resulta obvio, la progresiva toma de conciencia de la dignidad de la mujer. Muy distinto es, en cambio, el núcleo de otros feminismos —de ordinario, agresivos—, que lo que pretenden es afirmar que el sexo es antropológicamente y socialmente irrelevante, limitándose su relevancia a lo puramente fisiológico.

La toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse entre las propias mujeres, erradicando toda forma de complejo de inferioridad. Y teniendo la valentía de llamar a las cosas por su nombre: rebelándose también, por ejemplo, ante los estragos que causa el vergonzoso negocio de la pornografía; ante la triste y equivocada afirmación del derecho a provocar el aborto; ante la desgracia social —no es otra cosa, además de la ofensa a Dios— del divorcio.

Pero esa toma de conciencia de la dignidad de la mujer ha de difundirse también entre los hombres, hasta eliminar todo engañoso pensamiento de superioridad y todo deseo de dominio. Es cierto que el feminismo está configurando un nuevo modelo de mujer, pero —en el fondo— está interpelando al hombre, que tiene que aprender a mirar y a tratar a la mujer de un modo nuevo.

Nuestro Señor, que es infinitamente Justo e infinitamente Sabio, creó al hombre y a la mujer con misiones distintas, teniendo la misma posibilidad de santificarse. Tratar de alterar ese orden es poco consecuente, y estamos viendo a qué resultados conduce: falta de comprensión y de convivencia, ausencia de entendimiento de la humanidad.

Patricia Mayorga, El Mercurio (Santiago de Chile), 21 de enero de 1996.

6.7.09

Fidelidad y creatividad

El Papa Juan Pablo II, en su reciente Carta Apostólica sobre el próximo Jubileo, hizo un fuerte llamamiento a la "penitencia y reconciliación", animando a todos a "un examen de conciencia". Con la frescura de quien acaba de llegar a una alta responsabilidad, ¿ve usted cosas que cambiar en el Opus Dei? ¿Líneas que corregir? ¿Nuevos mensajes que difundir entre los fieles que le han sido confiados?

responde el prelado ==================================

Los miembros del Opus Dei, como tantos otros cristianos, terminamos la jornada —cada uno por su cuenta, en el momento que le resulta más oportuno— con unos minutos dedicados al examen de conciencia. La consideración de errores y pecados —en la Escritura leemos que incluso el justo peca siete veces cada día— trae a los labios y al alma, espontánea, la petición de perdón. Sí, nos sabemos pecadores que aspiran a amar con locura a Jesucristo y a los que la certeza del amor misericordioso de Dios da fuerzas para acometer el trabajo de cada día.Por lo que se refiere a cambios en el Opus Dei, le recordaré un dato que no se me va de la cabeza: cuando yo nací, ya había sido fundado el Opus Dei. Fundar le correspondió al Fundador. A sus sucesores compete la responsabilidad de ser fieles a la misión originaria y de profundizar con iniciativa en el legado que nos ha sido encomendado.

Porque la historia no se detiene. Debe haber, pues, creatividad. La creatividad genuina está en la aplicación del espíritu. En un reciente viaje a Lituania —una nación y unas gentes que han sufrido y a las que debemos por eso especial aprecio— he comprobado el impacto que produce el Opus Dei con su mensaje sobre el trabajo, en un país donde tantas personas se encuentran desmotivadas en su profesión. En Jerusalén, el espíritu de apertura a todos, sin distinción de razas ni de credos, tiene gran atractivo. En Japón, la idea de buscar el encuentro con Dios nuestro Padre durante la jornada es recibida como agua en tierra sedienta... Esa rica variedad de experiencias representa un estímulo para seguir adelante con una actitud permanente de fidelidad y creatividad.

"el sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús".

Carta del Prelado (julio 2009)

En la carta que dirige este mes a los fieles de la Obra, Mons. Javier Echevarría anima a agradecer a Dios el don que supone cada sacerdote, porque "el sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús".

03 de julio de 2009

VIDEO: El Prelado habla del Año Sacerdotal (5').

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Reciente aún la fiesta de San Josemaría, mi corazón y mi mente se dirigen a nuestro Padre, y deseo acudir a su intercesión con continuada frecuencia y con mayor intensidad. Al reflexionar en su figura sacerdotal, en su respuesta generosísima a lo que el Señor le mostró el 2 de octubre de 1928, descubrimos una vez más la inmensa eficacia de un sacerdote santo. ¡Cuántas veces nos comentaba que los sacerdotes no se salvan solos: siempre van acompañados de una cohorte de almas! De ahí la necesidad de que los cristianos recemos incansablemente por la santidad de los ministros de Cristo, para que, dándose de lleno al ministerio recibido y siendo fieles a su vocación, abran la vía del Cielo a una muchedumbre inmensa.

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1.7.09

Opus Dei: Santificación trabajo profesional



Un aspecto que caracteriza al Opus Dei es la santificación del trabajo profesional. ¿Cómo hay que entender esta realidad? ¿No hay peligro de excederse en la dedicación al trabajo?

______________________________ responde el prelado


Sí, ese peligro existe. Por desgracia, en el mundo actual hay personas que no encuentran trabajo y, a la vez, hay también muchos que quizá trabajan más horas de las que sería conveniente. Lo hacen para sobrevivir o por un afán desmedido de éxito personal. Es penoso ver, por ejemplo, que hay gente a la que no le importa descuidar sus obligaciones familiares para poder contar con una jornada laboral de doce o catorce horas.

El trabajo no es un fin, sino un medio: el fin es Dios. Por eso, santificar el trabajo no significa tener éxito, sino acercarse a Dios por medio del trabajo, sea éste humilde o brillante.

Dios nos ha puesto en el mundo para que trabajemos, como se lee en el libro del Génesis. Santificar el trabajo es, en primer lugar, trabajar con amor, es decir, trabajar para dar gloria a Dios y para servir a los demás. Un trabajo egoísta, por muy perfecto que sea técnicamente y por muchas horas de esfuerzo que haya requerido, no es un trabajo que se pueda santificar.

¿Triunfar para ser santos?

¿Los miembros del Opus Dei tienen el deber de destacar en el trabajo, de ser los mejores? ¿Es necesario triunfar para ser santos?

___________________________responde el prelado

Sucede más bien lo contrario: hacerse santos es el único triunfo que importa de veras para la vida eterna. Y como esto equivale a identificarse cada día más con Cristo —a pesar de las debilidades de cada uno, siempre que se procure combatirlas—, se descubre la gran responsabilidad que tenemos ante el mundo: nos importa seriamente lo que sucede a nuestro alrededor, y deseamos contribuir, en la medida de lo posible, a mejorarlo. La perfección humana es una componente importante del trabajo cristiano. Pero eso no significa ni perfeccionismo ni búsqueda del éxito por el éxito. Significa trabajar bien, ser generosos, ponerse de verdad al servicio de los demás. El éxito no es la cima de las aspiraciones personales: lo que da valor a la propia vida es algo muy distinto.

25.6.09

La influencia del Opus Dei

¿En qué medida el Opus Dei puede influir sobre los acontecimientos del mundo y, en particular, de la Iglesia? ¿De que modo influye la situación actual sobre la Prelatura?

responde el prelado_________________________________

El principal influjo que los fieles del Opus Dei ejercen es por medio de la oración: todos los laicos y sacerdotes de la Prelatura, casi 80.000, rezan diariamente por el Papa, por los obispos, por la unidad de los cristianos, por este mundo que aman apasionadamente. Estoy convencido que esta súplica individual, y al mismo tiempo compacta, que se eleva continuamente a Dios desde los cinco continentes, es un gran bien para la Iglesia y para la sociedad.

Por otra parte, el Opus Dei no tiene una estrategia global de acción en la sociedad. Sin embargo, el espíritu de santificación del trabajo ordinario que anima a los fieles del Opus Dei, constituye un estímulo en sus vidas que los empuja a hacer de su propio trabajo un servicio eficaz a los demás y un instrumento para promover la justicia y ejercer la caridad con sus semejantes. Al mismo tiempo, el trabajo es ocasión de apostolado personal con nuestros semejantes y, por consiguiente, de servicio a la Iglesia.

La situación actual del mundo influye en el Opus Dei del mismo modo que influye en la Iglesia entera, porque la Prelatura del Opus Dei es una porción de la Iglesia. La difusión actual de la secularización y del espíritu de autosuficiencia representan hoy una dificultad real —o al menos un desafío— para nuestros apostolados como para el de toda la Iglesia. Pero también existen elementos positivos y, de hecho, en el Opus Dei comprobamos diariamente que en todo el mundo se cuentan por miles los jóvenes —también mujeres y hombres de todas las edades— deseosos de responder con generosidad y entusiasmo al ideal de un cristianismo vivo y exigente que los fieles de la Prelatura procuran transmitir.

Rozmawial Krzysztof, Agencia de noticias "KAS" (Polonia), 17 de mayo de 1995.

El Opus Dei en África

¿Qué iniciativas promueve el Opus Dei en bien de la juventud y con el objeto de abrir cauce a nuevas esperanzas en los países africanos con más problemas?

__________________________ responde el prelado

La labor más importante de la Prelatura es la que desarrolla personalmente cada uno de sus fieles, con libertad y responsabilidad, en su propio ambiente y de acuerdo con sus posibilidades. Los fieles africanos del Opus Dei, que gracias a Dios son ya varios miles, se esfuerzan en primer lugar —como los asiáticos, los americanos, los europeos o los de Oceanía— por vivir su fe con coherencia. Y ese empeño personal les empuja a promover, codo con codo con sus colegas y amigos, proyectos encaminados a resolver las necesidades materiales y espirituales de sus pueblos. Sufren ante los problemas del SIDA, de la pobreza, de las rivalidades tribales, y procuran hacer todo lo posible por erradicarlos. Como cristianos, se sienten llamados precisamente a santificarse en medio del mundo, de ese mundo concreto de África, con sus luces y sus sombras.

puedes terminar de leer en opusdei.es de donde lo he copiado

24.6.09

75 años del Opus Dei

¿en dónde piensa que radica la particular vitalidad de la Obra?
______________________________________ responde el prelado

Nuestra misión especifica no es desarrollar determinadas labores apostólicas, sino estimular a los hombres y mujeres de todas las condiciones sociales, que desempeñan trabajos de todo tipo, a santificar su propia vida, contribuyendo de ese modo a testimoniar los valores universales del Evangelio. Hay centros nuestros en más de sesenta países: entre los más recientes, Sudáfrica, Kazajstán, Líbano. En todas partes los fieles de la Prelatura tratan de vivir como cristianos sinceros, desarrollando -en expresión de nuestro Fundador- un intenso apostolado de amistad y de confidencia en el propio ambiente familiar y profesional.

Algunos, además, en función de las exigencias de la sociedad local, y siempre en colaboración con otras personas, con frecuencia no católicas, ponen en marcha proyectos de servicio de carácter educativo, sanitario, etc. No es un misterio para nadie que el Fundador comenzó su apostolado entre los pobres y enfermos de Madrid.

23.6.09

San Josemaría

Si pudiera salvar una sola de la máximas de Escrivá, ¿cuál elegiría?
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responde el prelado

Me pone de verdad en un aprieto, ¡es el compromiso de la elección! Nunca me había planteado esta pregunta, ni me la planteo ahora, porque las considero todas oportunas y válidas. Digo la primera que me viene a la cabeza: “Decía un alma de oración: en las intenciones, sea Jesús nuestro fin; en los afectos, nuestro Amor; en la palabra, nuestro asunto; en las acciones, nuestro modelo”.

22.6.09

Juan Pablo II: "el siervo de los siervos de Dios"

Veinticinco años de pontificado son veinticinco años de la historia del mundo. ¿Cuál es su juicio de la misión del Papa?

responde el prelado

La actividad del Papa es tan amplia, y su figura tan significativa a todos los niveles, que supera cualquier tipo de juicio. Juan Pablo II representa algo único en el actual momento histórico. Su autoridad moral es universalmente reconocida, su prestigio es tal que nadie puede ni siquiera fingir que ignora sus intervenciones a favor de la dignidad de la persona humana, del respeto de la vida, de la paz, de los pueblos pobres de nuestro planeta. El Papa ha mostrado de nuevo con los hechos, como sus predecesores, que es "el siervo de los siervos de Dios", el infatigable defensor de la verdad, el abogado de todos los hombres y de todas las mujeres, en cuya dignidad cree con todas sus fuerzas. En realidad, está en juego algo mucho más importante que el simple prestigio de su persona.
En estos veinticinco años Juan Pablo II ha hecho presente a Cristo en nuestro tiempo, ha llevado a la humanidad a buscar en Jesús la respuesta a las preguntas de fondo sobre el sentido de la existencia humana. Éste es el motivo último de su autoridad.